Leonor Molina y la revolución de José Martí

Breve relato referente a la moneda expuesta en el museo Numismático de La Habana

Por Eduardo Cicala

INTRODUCCION

Durante mi visita al Museo Numismático de La Habana tuve la grata sorpresa de tener como guía a la Señora Inés Morales, jefa del Departamento Técnico del museo. Durante el recorrido por las vitrinas del sistema monetario cubano me atrapó con sus relatos de estas emisiones y su vinculación con los sucesos históricos de la época. Es por este motivo que comparto este relato que muestra las luces y sombras humanas de aquellos que tuvieron que vivir esos momentos de tanto sacrificio.

Antecedentes

Corría el año 1897 y la segunda revolución independentista en la historia de Cuba comenzada por José Martí y Antonio Maceo en 1895, cuyo final debía ser muy rápido, se había prolongado por diversas causas mucho más tiempo del esperado.

La mayor duración de esta guerra hizo que los ingresos para su financiamiento comenzaran a escasear. En 1897 la necesidad de más armas y tropas hacía imprescindible la urgente obtención de fondos frescos. Con Martí y Maceo caídos en acción, la revolución dependía de lo que sucedía en Nueva York.

La Junta Revolucionaria Cubana, encabezada por Don Tomás Estrada Palma, nombrado como Delegado Plenipotenciario del gobierno, tenía su sede en Nueva York. Este a su vez había nombrado como comisionado financiero al joven José Octavio Zayas. Bajo su responsabilidad recaía el planeamiento financiero de la organización y la creación de eventos para la obtención de fondos para la revolución.

En marzo de 1897 Andrew J. Cobe, un asesor financiero oportunista quien conoce las necesidades mencionadas anteriormente, se reúne con Estrada Palma a quien le relata que en los Estados Unidos muchos eventos se financiaban exitosamente con la acuñación de monedas alusivas y pone como ejemplo el souvenir llamado “Columbian Half Dollar”, con el que en 1893 se financió una buena parte de la Exposición Mundial Colombina.

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Le propone entonces la acuñación de un souvenir similar con aspecto de moneda semejante al ejemplo anterior en una cantidad de tres millones de unidades, lo que reportaría a la revolución una fabulosa cantidad de dinero para la época y solucionaría sus necesidades económicas.

Estrada Palma y la Junta, cautivados con el proyecto presentado, delegan el 17 de abril la dirección del mismo en José Octavio Zayas.
La Junta Revolucionaria Cubana comienza el estudio del diseño del souvenir, el cual sufrirá luego varias modificaciones debido a que el gobierno de los Estados Unidos discrepaba con las leyendas pensadas inicialmente por Estrada Palma.

El mismo Octavio Zaya realiza un croquis inicial a lápiz que serviría de ilustración a lo resuelto. El souvenir tendría en su anverso el rostro de la libertad simbolizado en el rostro de una mujer, circundada por la frase “Patria y Libertad”, la fecha de acuñación y en la parte inferior se tendrá la palabra “Souvenir”. En el reverso se dispondrá el escudo de la República rodeado por una rama de roble y una de laurel circundados éstos por la frase “República de Cuba”, el texto “fino 900” y debajo 6 estrellas representando las cinco provincias en armas.

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Cobe, conociendo el entusiamo de la Junta, no se había descansado y el 21 de abril presenta entonces a quien sería el grabador del diseño proyectado. Su nombre era Philp Martiny, a quien le exhiben el proyecto diseñado, solicitándole los mayores esfuerzos para que realice a la brevedad posible un modelo definitivo vaciado en yeso para construir los cuños necesarios.

Martiny trabaja sin descanso y rápidamente tiene pronta la primera muestra de acuerdo al boceto a lápiz presentado por el propio Zayas, quien acepta el boceto y el 30 de abril de 1897 se dispone a realizar los moldes de yeso a los ocho días de comenzada la tarea. En noble gesto, al enterarse los motivos de su trabajo, simpatizando con la causa cubana realizará el trabajo sin costo como donación para el movimiento revolucionario. Continuando con su trabajo tendrá los primeros cuños prontos el 11 de mayo.

La actitud de Cobe es en cambio absolutamente comercial, no importándole el patriotismo ni el altruismo de la causa. Es así que el 10 de mayo, en nombre de A. J. Cobe & Co., Investment Securities, Cobe firma con Estrada Palma el contrato definitivo para la acuñación de las monedas.

En ese contrato se establecía la acuñación de tres millones de monedas en total con valor unitario de venta un dólar, teniendo un beneficio neto para la Junta de 37,5 centésimos por moneda, un pago a la casa acuñadora de 49,35 cts. por moneda acuñada, y el saldo, 13,15 cts., serían sus honorarios por la gestión prestada. De modo que Cobe, si se hubieran acuñado los tres millones de monedas, habría obtenido una ganancia de U$S 394.500, cantidad nada despreciable para la época.

El día siguiente, 11 de mayo, Cobe y su socio Markewitz firman con la casa acuñadora Gorham Manufacturing Company un contrato exclusivo para la acuñación de los tres millones de monedas de acuerdo con los vaciados en yeso suministrados por la Junta Revolucionaria de los cuales la casa acuñadora fabricaría los cuños a su costo. Establecieron la condición de acuñar 10.000 monedas iniciales en un plazo de 60 días a partir de la firma del contrato. Si bien la casa acuñadora Gorham Manufacturing Company firmó el contrato para la acuñación inmediata, en realidad no tenía las máquinas necesarias para acuñar las monedas y para poder cumplir con la entrega de la primera cuota. Así, debe subcontratar a la casa acuñadora The Dunn Air-Brake Company de Filadelfia para acuñar el primer lote.

Surgen inconvenientes

Los primeros cuños se preparan sobre la base original de Estrada Palma con la imagen de “La Libertad” representada por la figura de mujer. Pero el Departamento del Tesoro de los EE.UU., a través de los abogados de la oficina de patentes, objeta el diseño en general. El interés de esta oficina fue establecer claramente que estos souvenirs no debían ser confundidos por el público como moneda de cambio. Por lo tanto, el souvenir no debía tener un valor facial estampado.

Se objetó también la figura de “La Libertad” por su semejanza a la utilizada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, por lo que esta imagen femenina debía ser eliminada o sustituida. Debía tenerse en cuenta además que los Estados Unidos no estaban en ese momento en guerra con España, de manera que formalmente debía mantener la necesaria neutralidad diplomática.

Estas objeciones resultaron críticas para la Junta Revolucionaria Cubana porque este souvenir debía representar sin lugar a dudas los sentimientos y deseos de la República de Cuba en armas, su honor, su fortaleza y su deseo de libertad e independencia.

La solución a la primera objeción fue estampar la palabra “SOUVENIR” en vez de poner el valor de “UN PESO” como se había programado, aunque de todas maneras se entendía que su valor de cambio (donación) era de un dólar.

Leonor Molina

El proyecto de la Junta Revolucionaria lleva un atraso importante pues ha pasado el mes de mayo.
La necesidad de tener que remplazar la tradicional imagen de “La Libertad” pone al proyecto en aprietos. Era necesario seleccionar una nueva imagen femenina que quedaría grabada para siempre como símbolo de la Libertad.

La solución posible surge nuevamente de Zayas quien presenta a Estrada Palma a su prima Leonor Molina. Leonor Molina era una joven cubana de gran belleza, nacida en la provincia de Camagüey, cuyo padre había muerto en el conflicto. A los 18 años se exilia en Estados Unidos donde conoció a Don José Martí. Residiendo en Nueva York, su devoción por la causa la lleva a colaborar activamente en todo tipo de actividades a favor de la revolución.

Estrada Palma no tiene dudas de que Leonor tiene las condiciones para representar por primera vez con el rostro de una mujer a la República en la futura moneda. Martiny realiza rápidamente varios estudios que finalizan en un nuevo ensayo en arcilla basado en la imagen de Leonor, el cual es aceptado inmediatamente por Zayas.

Martiny entonces realiza un nuevo y definitivo vaciado en yeso del souvenir, en el cual se corrigen las objeciones de la Oficina de Patentes. Posteriormente, será enviado a la casa acuñadora para la fabricación de los cuños y la acuñación de los primeros souvenirs.

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La acuñación del souvenir

La acuñación no estará tampoco exenta de problemas, parte de ellos debido al diseño de los cuños el cual se manifestará en la rotura frecuente de los mismos. La emisión total será de 10.000 monedas y no se volverán a acuñar nuevos souvenirs.

Se realizaron tres emisiones diferentes de las cuales se conocen algunos ensayos en cobre que presentan ligeras diferencias, visibles en la posición de una estrella y la separación de las cifras del año en el anverso y ligeras modificaciones en el escudo del lado reverso.

Es interesante destacar que se pretendió patentar el diseño aunque no figura documentación de su presentación en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos. Sin embargo, en la tercera acuñación, en el borde del cuello de Leonor Molina aparecerá estampada la inscripción PAT.97.

Primera acuñación

Realizados los nuevos cuños, la firma The Dunn Air-Brake Company produjo entre el 8 de Julio y el 10 de Julio las primeras 858 acuñaciones de las cuales 30 salieron defectuosas.

En esta primera acuñación, las dificultades con los cuños fueron severas y por la rotura de los mismos fue imposible continuar con el trabajo. Esta acuñación se conoce como la de “la estrella debajo” debido a que la estrella derecha del anverso se encuentra alineada con la base de los números de la fecha.
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Primera acuñación del Souvenir

Segunda Acuñación

Construida una nueva serie de cuños, la segunda acuñación fue realizada el 3 de agosto por Gorham Manufacturing Company con sus nuevas máquinas.

Se produjeron un total de 4.286 monedas. Esta acuñación se conoce como la de “la estrella arriba”, debido a que la estrella derecha del anverso se encuentra alineada con el centro de los números de la fecha.
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Segunda acuñación del Souvenir

Tercera acuñación

Nuevamente se construye otra serie de cuños y el 20 de agosto de 1897 la compañía de Gorham Manufacturing Company acuña 4.856 monedas con la inscripción PAT.97.

Según la documentación existente, en esta emisión se prepararon tres cuños anversos y un cuño reverso. Las matrices de anverso y reverso se combinaron de manera variada, desconociéndose la cantidad acuñada en cada lote de monedas acuñadas. El motivo de las diferentes cantidades de cuños anverso y reverso se debía a que el anverso se quebraba con mayor frecuencia.

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Epílogo

El souvenir tenía un peso de 348 grains (22,6 grs), un diámetro de 36 mm y un fino de 0,900 grs. La acuñación total de 10.000 souvenirs se puede resumir de la siguiente manera:

• 858 Souvenirs acuñados por The Dunn Air-Brake Company, menos 30 piezas devueltas para su destrucción. Subtotal de 828 piezas.

• 4.286 souvenirs del segundo tipo acuñados por Gorham Manufacturing.

• 4.856 souvenirs del tercer tipo acuñados por Gorham Manufacturing, menos 5 piezas de-vueltas para su destrucción. Subtotal 4.851 piezas.

Total de piezas circulantes: 9.965.

El contrato original del 10 de mayo nunca se completó.

En febrero de 1898, Cobe transfiere a la Junta Revolucionaria, por medio de un agregado lateral al contrato original, todos sus derechos anulando su intermediación.

El 15 de febrero de 1898 el acorazado USS Maine en visita de cortesía, surto en la bahía de La Haba-na, sufre una explosión hundiéndose inmediatamente.

El 9 de Marzo de 1898 la casa acuñadora Gorham Manufacturing comunica a Estrada Palma su dis-posición a acuñar una nueva serie de 1.000 “monedas”, esta vez con el valor de “Un Peso”.

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La Junta Revolucionaria acuñó 1.000 monedas con un nuevo anverso que muestra “1898” bajo el busto eliminando la palabra “souvenir”. Con estos cuños se hizo, además de la emisión normal en plata, unas series Proof, Unc. y algunos ensayos en bronce.

El 11 de Abril de 1898 el presidente Mc Kinley solicita autorización al Congreso de los Estados Unidos para declarar la guerra a España. Esta guerra durará 10 meses y finalizará el 1º de Octubre de 1898 con el Tratado de París.

En el aviso que se muestra a continuación, publicado en el diario “Patria” en Estados Unidos, la Junta Revolucionaria de Cuba se comprometía a devolver el dólar donado en la compra de cada souvenir una vez lograda su independencia, compromiso que honró al obtener la misma en el año 1902.

El 20 de Mayo de 1902 se izó la bandera de Cuba en el Castillo de El Morro y Don Tomás Estrada Palma fue electo primer presidente de Cuba.

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Referencias:

Cuba es rostro de mujer
http://alegoriacubana.blogspot.com.uy/2013/01/cuba-es-rostro-de-mujer.html

Visión numismática de Cuba (I)
http://www.bohemia.cu/2002/09/02semana/sumarios/sociedad/articulo2.html

Inspirational Ladies, Leonor Molina
https://coins.www.collectors-society.com/WCM/CoinView.aspx?sc=15326

THE STORY BEHIND THE CUBAN 1897 AND THE 1898 PESO
by Emilio M. Ortiz
http://cubanumis.com/CNANL-02/SouvenirPesos.html

Souvenirs de 1897 y Peso de 1898 – Revista Banco Central de Cuba Nº4 / 2005
http://www.bc.gob.cu/anteriores/RevistaBCC/2005/No4-2005/No4-2005.htm

Coin of the Month – Money of the Caribbean
By Richard G. Doty, John M. Kleeberg
http://coinsbygary.com/wordpress/

Cuba ‘s 1897 Souvenir:
Missing Link Debunks Conventional Wisdom by Emilio M. Ortiz
Coinage of the American Conference at the American Numismatic Society, Dec 4, 1999
Money of the Caribbean – Página 317 – Resultado de Google Books