El Patacón de las Provincias del Río de la Plata como moneda base de los 960 Reis

Por Horacio Morero Ferrero

INTRODUCCION

A pocos meses del bicentenario de la acuñación de las primeras monedas patrias en 1813, en este trabajo se presenta un tema poco estudiado que involucra a los históricos 8 reales y 8 soles acuñados en Potosí: su uso como moneda base de los 960 reis brasileños. Aunque miles de patacones rioplatenses desaparecieron como tales debido a las medidas que tomó la corte portuguesa cuando llegó a Brasil, la desaparición fue muy especial; en realidad, fue una metamorfosis, que los transformó en nuevos patacones, con una nueva impronta, con una nueva denominación, con un cambio de idioma y de país. Pero los patacones rioplatenses siguieron estando ahí, en letargo, con su imponente historia sosteniendo la grandeza de la nueva moneda: el 960 reis.

El 960 reis es, por su tamaño de patacón, belleza de diseño y contenido metálico (plata), la moneda más “popular” del monetario de Brasil. Adicionalmente, el contexto histórico en el que nació, desplazando al 640 reis que fue la moneda de plata de mayor denominación durante más de 100 años; y las características propias que tuvo su acuñación, transforman al 960 reis en una moneda única. En relación con este último punto, en el que se centra este artículo, hay que resaltar que prácticamente todos los 960 reis se acuñaron sobre otras monedas; sólo algunos pocos ejemplares se acuñaron sobre cospel virgen. La sobreacuñación de los 960 reis como se conoce el tema en la jerga numismática (“the 960 reis overstrikes” en inglés), no fue (como podría esperarse de una sobreacuñación) una emisión escasa; por el contrario, la sobreacuñación de 960 reis fue muy profusa, ya que se calcula que se acuñaron en total entre 22,5 millones y 25 millones de monedas.

Por cierto que ejemplos de reacuñaciones interesantes se pueden encontrar también en otros países, como marcamos en un trabajo anterior (1). En Argentina, los 5/10 de real de Buenos Aires de 1827 y 1828 fueron acuñados mayoritariamente sobre los famosos décimos de Buenos Aires, y también hay reacuñaciones en 1830 y 1831, aunque son más escasas ya que los 5/10 de estos dos últimos años fueron acuñados mayormente sobre cospeles vírgenes. Siguiendo en Argentina hay también ejemplares de los 10 décimos de real de Buenos Aires de 1830 acuñados sobre la misma moneda pero del año 1828. En Inglaterra, el Banco de Inglaterra acuñó en 1804 la moneda de un dólar (5 shillings) sobre monedas de 8 reales de España y coloniales, pero la excelente calidad de la maquinaria a vapor utilizada para acuñarlos casi siempre borró los rasgos de las monedas base utilizadas. En Uruguay, se pueden encontrar algunos ejemplares del famoso Peso del Sitio de 1844 acuñados sobre otros patacones.

En Brasil mismo, algunos 640 reis no fueron acuñados sobre cospel virgen sino sobre otras monedas de plata, principalmente portuguesas. Y los ejemplos podrían seguir…

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Moneda de 5/10 de real de Buenos Aires, 1827. Acuñación descentrada que deja ver claramente parte de la moneda base utilizada para la sobreacuñación (décimo de Buenos Aires de 1822 o 1823).

Como consecuencia del gran número de 960 reis acuñados (entre 22,5 millones y 25 millones de monedas como se mencionó anteriormente), el gobierno de Brasil importó y utilizó muchas monedas extranjeras diferentes para estampar los 960 reis. En la jerga numismática, las monedas extranjeras utilizadas para concretar la sobreacuñación se denominan monedas base o “huésped” (“host coin” en inglés). La búsqueda e identificación de esas monedas base dio origen a un coleccionismo fascinante, que terminó seduciéndonos como el lector ya habrá adivinado (I) . Interrelacionando los 960 reis y las monedas base, existe un campo de estudio muy amplio, pero que enfrenta un escollo insalvable: la falta de registros históricos.

Se sabe que la mayoría de los 960 reis fueron acuñados sobre monedas de 8 reales acuñadas en las casas de moneda coloniales españolas (México, Lima Perú y Potosí principalmente); y alrededor de un 10% sobre monedas importadas de España (metrópoli). Los patacones de las Provincias del Río de la Plata (8 reales de 1813 y 1815, y 8 soles de 1815) acuñados en Potosí, monedas base que son el centro de este trabajo, pueden considerarse escasas (también son monedas base escasas los patacones coloniales y el Peso independiente (volcán), ambas acuñadas en Santiago, Chile; algunas monedas de cecas mexicanas como Zacatecas y Guadalajara; Nueva Guatemala; México República y México Iturbide entre otras).

Pero se puede afirmar sin temor a equivocarse que nuestras primeras monedas patrias no son monedas base de los 960 reis que puedan considerarse raras(II) . De hecho, el 25 de junio de 2012 realizamos una exposición de nuestra colección(III) que consta de 25 monedas de 960 reis sobre Patacones del Río de la Plata (más adelante se presentan fotos de algunas piezas). Y en los quince años que llevamos dedicados a esta temática, han pasado por nuestras manos no menos de 50 ejemplares y habremos visto fotos en distintas casas de subastas de por lo menos otras 50 piezas más. En conclusión, si bien las monedas sometidas a investigación no abundan, existe un número interesante de ejemplares que posibilita realizar un interesante estudio de los mismos.

Seguidamente, para darle un contexto histórico y enriquecer el trabajo, se aportan algunos datos básicos de cómo surgieron las monedas de las Provincias del Río de Plata, y a continuación se hace lo mismo con los 960 reis. Posteriormente, se comentan las características propias de las reacuñaciones de los 960 Reis sobre los Patacones del Río de la Plata y se cierra este documento brindando elementos que ayudan a la identificación de los 8 Reales y 8 Soles de 1813 y 1815 que yacen dormidos debajo de los 960 reis.

Breve historia de las acuñaciones de las Provincias del Río de la Plata durante 1813 y 1815 (IV)

La acuñación de monedas para las Provincias del Río de la Plata está íntimamente ligada a las luchas independentistas a partir de 1809 y que tuvieron su hito histórico en la Revolución de Mayo de 1810, en Buenos Aires. Los dirigentes porteños, en momentos en que la necesidad de circulante era imperiosa, tomaron conciencia rápidamente de que no controlaban Potosí, la única casa de moneda que abastecía a toda la región. Las guerras de emancipación exigían erogaciones extraordinarias; el temor y la incertidumbre incrementaba el atesoramiento de los metales preciosos y la actividad comercial quedaba amenazada por la falta de circulante.

Los gobernantes porteños decidieron entonces reintegrar a Potosí al antiguo territorio del Virreinato del Río de la Plata, y para ello se enviaron tropas conducidas por jefes marcadamente progresistas. Los ejércitos libertadores cometieron errores tácticos y terminaron enfrentando también a los criollos y nativos, que temieron la destrucción de sus tradiciones. Potosí, además, estaba fuertemente unida y consustanciada con las autoridades españolas. Por lo tanto, los habitantes que gozaban de la riqueza del “Cerro Rico” no recibieron con agrado el llamado de libertad e igualdad que llegó desde Buenos Aires.

La primera expedición para recuperar Potosí se envió en 1811 y terminó en desastre con la derrota en la batalla de Huaqui. Pero el coronel Juan Martín de Pueyrredón, al frente del Primer Ejército Auxiliar, logró llevarse a Buenos Aires cuatrocientas mulas cargadas de plata de la ceca potosina. Posteriormente, y como se detalla a continuación, la Villa Imperial de Potosí estuvo en manos de los ejércitos libertadores durante varios meses entre 1813 y 1815. En esos años, y aunque luego continuó la amonedación colonial ya que los realistas recuperaron la Casa de Moneda, los revolucionarios independentistas acuñaron en Potosí las primeras monedas patrias de América del Sur: monedas de plata y oro de las Provincias del Río de la Plata; entre ellas, las monedas de plata de 8 reales de 1813 y 1815 y de 8 soles también de 1815.

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Tras el fracaso de Pueyrredón en 1811, la segunda expedición salió bajo la dirección de un nuevo comandante: el general Manuel Belgrano. El 7 de mayo de 1813, luego de triunfar en las batallas de Tucumán y Salta, Belgrano recuperó Potosí, que había sido evacuada por el general realista Manuel de Goyeneche.

Mientras la Casa de Moneda era rehabilitada, ya que el jefe realista la había saqueado y había destruido materiales, libros y documentos, la Asamblea General Constituyente de 1813 recibió un proyecto del diputado doctor Pedro J. de Agrelo, que propuso como medida eminentemente política la acuñación de un tipo de moneda independiente (el mapa, extraído de Wikipedia, muestra el territorio efectivamente ocupado por las Provincias del Río de la Plata en 1813; la provincia de Paraguay ya se había separado). Aprobado el proyecto, se dispuso que se acuñara moneda de plata y oro con el sello de la Asamblea quitado el sol que lo encabeza. La acuñación de monedas de plata comenzó a fines de junio de 1813. La acuñación de plata de 1813 es abundante (se acuñaron cinco valores: 8 reales, 4, 2, 1 y 1/2 real), ya que se habrían batido aproximadamente un millón de piezas con una variedad importante de cuños. No obstante, las monedas de menor valor son bastante escasas.

La producción de moneda se realizó hasta el 18 de noviembre de 1813, porque tras las derrotas de Vilcapujio y Ayohuma, el ejército independentista debió abandonar el Alto Perú y por lo tanto dejar Potosí. Antes de iniciar su retiro hacia Jujuy, Belgrano hizo retirar a la población potosina de la plaza principal y sus accesos, con el fin de dinamitar el edificio de la Casa de Moneda con un gran número de barriles de pólvora. Este plan fracasó por la acción de un tal Anglada, que cortó la mecha. Pero igualmente muchas de las oficinas de la Casa de Moneda fueron destruidas con el propósito de privar de una rápida emisión de monedas a los realistas, quienes sólo el 9 de diciembre pudieron reiniciar la acuñación con el busto de Fernando VII. Cuando los españoles recuperaron Potosí, ordenaron que las monedas de las Provincias del Río de la Plata fueran revendidas a la ceca para su fundición, y quienes no acataran esta orden serían acusados de traidores.

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El Ejército Libertador, al mando del general José Rondeau, ocupó nuevamente la Villa Imperial de Potosí en abril de 1815 (los realistas se replegaron hasta Cotagaita), y así se volvió a acuñar moneda con el sello de la Asamblea General Constituyente hasta noviembre (esta vez solo de plata, y de menor calidad que las selladas en 1813). Por un decreto que se desconoce o por decisión personal del jefe del ejército, luego de una serie emitida en “reales”, en todo igual a la de 1813, se acuñaron piezas con la denominación “soles”. Con este cambio, se eliminó de la nomenclatura monetaria la palabra “real”, que recordaba la dominación hispánica, mientras que la palabra “sol” tenía sus raíces americanas en el imperio incaico.

Pero otra vez llega la derrota en las armas (batalla de SipeSipe) y los independentistas abandonaron definitivamente el Alto Perú en noviembre de 1815. Recién en 1825, cuando el mariscal Sucre venció en Ayacucho, los ejércitos libertadores recuperaron el Alto Perú y se creó la República de Bolívar, luego Bolivia. Desde entonces, la ceca de Potosí fue la casa de moneda de Bolivia hasta mediados del siglo XX.

Las monedas acuñadas en 1813 tienen una letra J entre el monograma de la ceca de Potosí y la fecha. La letra J corresponde al ensayador José Antonio de Sierra, quien era simplemente un fundidor de 67 años. Cuando el ejército libertador llegó a Potosí, numerosos oficiales de la Casa de Moneda huyeron con el jefe realista (Goyeneche) y por esta razón se debió ascender a oficiales subalternos, muchos de ellos sin suficiente capacitación para ejercer los nuevos cargos (por eso se cometieron numerosos errores). Así el fundidor interino José Antonio de Sierra llegó a ensayador. Más tarde, cuando los realistas recuperaron Potosí, de la Sierra fue detenido por colaboracionista y permaneció en prisión por más de un año, hasta el 25 de enero de 1815, cuando el conde de la Casa Real de Moneda dictaminó su inocencia y lo repuso en su antiguo empleo.

Las monedas acuñadas en 1815 en reales llevan la letra F, que corresponde al ensayador Francisco José de Matos. Cuando se decidió el cambio de signo monetario (soles sustituyendo a los reales), se incluyó una segunda inicial, la L, que corresponde al potosino Leandro Ozio.

Breve historia de las reacuñaciones de los 960 Reis

El origen de los 960 reis está relacionado, como tanto otros hechos históricos que ocurrieron en América Latina, con la Revolución Francesa y Napoleón. Cuando la lucha por mar con Inglaterra fue perdida (Batalla de Trafalgar en 1805), Napoleón decretó el bloqueo continental en 1806, prohibiendo el comercio entre cualquier país europeo y los británicos. Si acataba la medida, Portugal entraba en serios problemas comerciales, pero evitaba la invasión de Napoleón.

En 1807 la situación se agravó cuando Napoleón ordenó a Portugal que declarase la guerra a Inglaterra. En Portugal, gobernaba el príncipe regente Don Joao, ya que su madre, la reina Doña María I, sufría de demencia mental y no gobernaba desde 1792. La corte portuguesa, inmersa en una encrucijada, decidió fugar a su colonia más rica, Brasil. Así, el 29 de noviembre de 1807, partió de Lisboa, escoltada por tropas inglesas, una escuadra de 36 navíos con cerca de 10.000 personas, entre ellas la familia real portuguesa, nobles y altos funcionarios. Al día siguiente, las tropas francesas lideradas por el general Junot invadían Lisboa.

El 22 de enero de 1808 llegó a Bahía el príncipe regente Don Joao junto con su numerosa corte; el costo de su mantenimiento, rápidamente se transformó en un problema financiero para la corona. Para poder cubrir los gastos, Don Joao tomó una serie de medidas de carácter monetario, entre las que se destacó la decisión de carimbar monedas de 8 reales “castellanos” con el valor de 960 reis (Alvará del 1º de setiembre de 1808) (V). Así nacieron las monedas conocidas hoy como carimbos o resellos de Minas Gerais (ver fotos). En principio la medida se restringió a la capitanía de Minas Gerais y las monedas de 8 reales tenían un costo para la corte de entre 750 y 800 reis; lógicamente, la corona se quedaba con la diferencia, ayudando así esta medida a cubrir los gastos de la corte. Para darle más fuerza a este mecanismo, la circulación de la moneda extranjera utilizada en las transacciones comerciales se restringió primero y se prohibió después.

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Acerca de la creación de la moneda propia de los 960 reis, David Levy (3) dice lo siguiente en la página 17 (la traducción es nuestra): “No se sabe porqué la producción de carimbos fue interrumpida y se inició la de monedas plenamente acuñadas de 960 reis. Probablemente el carimbo fue creado originalmente con carácter provisorio, para ser utilizado mientras se preparaban los cuños y el equipamiento para realizar la acuñación sobre el cospel entero. Hay también otra hipótesis que habla de las falsificaciones de los carimbos, pero no hay una evidencia fuerte en este sentido ya que los carimbos falsos son muy raros. La formalización de la nueva moneda se apoyó en el Alvará del 20 de noviembre de 1809, que ordenó que se fabricase y acuñase en las Casas de Moneda de Río y Bahía la moneda provincial de valor extrínseco de 960 reis o 3 patacas, con el fin de suplir la falta de moneda provincial de plata y para facilitar las transacciones mercantiles del comercio emergente. De un simple carimbo, la moneda de 960 reis pasó a ser un recuño total. Los 8 reales y pesos americanos, o sea lo que se denomina la moneda base, fueron inicialmente obtenidos en las Provincias del Río de la Plata y más tarde en cualquier lugar en que estuviesen disponibles, por un valor que en un principio giraba entre 750 y 800 reis y que fue aumentando con el pasar de los años hasta un valor de aproximadamente 900 reis en 1824. Más tarde ese valor aumentaría aún más.” Y agregamos nosotros, que por esa razón la sobreacuñación de los 960 reis fue disminuyendo para cesar en 1827 (unos pocos ejemplares fueron acuñados sobre cospel virgen en Río de Janeiro en 1832, 1833 y 1834).

En síntesis, el nacimiento de los 960 reis está asociado íntimamente con la necesidad del poder de turno de recaudar fondos, y es otro ejemplo histórico de lo que se conoce en la Ciencia Económica como “señorazgo”, término nacido en la época feudal, cuando el señor feudal retiraba las monedas en circulación y acuñaba nuevas monedas con menor contenido del metal noble como forma de obtener ingresos para financiar las guerras. La corona portuguesa en Brasil, como procedimiento, importó monedas de diferentes países, y las volvió a acuñar con la denominación 960 reis, cuyo valor de circulación, por ley, era superior al valor metálico de la moneda importada. En términos más modernos, lo que hizo fue devaluar su moneda, los reis.

Por esta razón, acota David Levy (3) en la página 18, “a pesar de que los 8 reales han sido una moneda que circulaba por todo el mundo (casi como una “moneda universal”), lo mismo no aconteció con los 960 reis. Aún teniendo obviamente el mismo peso y tenor de plata, el valor estampado (de 960 reis) era aproximadamente 20% mayor que el contenido intrínseco de plata. Consecuentemente, los 960 reis compraban 20% más en Brasil de lo que compraba en el comercio internacional y, como resultado directo, esa moneda permanecía en Brasil. Adicionalmente, era muy costoso fundir una moneda de 960 reis para obtener la plata, ya que el resultado era el mismo: la plata obtenida valía 20% menos que la denominación de la moneda. Una evidencia que confirma esta teoría es la extrema rareza de los 960 reis que recibieron carimbos chinos (conocidos en inglés como “chopmarks”), marcas que son fácilmente encontradas sobre las monedas de 8 reales. Este mismo fenómeno también es observado en carimbos filipinos de Fernando VII (1832) e Isabel II (1835).”

Especificidades de las reacuñaciones de los 960 reis sobre los Patacones del Río de la Plata

En primer lugar, hay que remarcar que las sobreacuñaciones de 960 reis sobre los Patacones del Río de la Plata, ceca Bahía, son sumamente escasas. Por el contrario, las sobreacuñaciones hechas en Río de Janeiro son comunes y de hecho son las que encontramos normalmente. De los 25 ejemplares que integran nuestra colección, uno solo corresponde a un 960 reis acuñado en Bahía (las 24 monedas restantes fueron acuñadas en Río de Janeiro), ejemplar que se muestra a continuación en las fotos, donde el 960 reis del año 1821 aparece en una posición girada para que se visualice en su posición natural la moneda base, un 8 soles de 1815 en este caso. A continuación analizamos las sobreacuñaciones en las dos cecas.

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Los 960 reis fueron acuñados en la ceca de Bahía con fechas de 11 años diferentes: de 1810 a 1816 en el período de la Colonia; en 1820 y 1821 bajo el régimen del Reino Unido y en 1824 y 1825 bajo el Imperio (VI).

En el cuadro extraído de David Levy (3), página 113, se puede apreciar todo el conjunto de sobreacuñaciones de 960 reis hechos en Bahía sobre los patacones de las Provincias del Río de la Plata. En las columnas figuran los años de acuñación de los 960 reis, que van de 1810 a 1825 como dijimos. En las filas del cuadro se listan los tres patacones rioplatenses (números de catalogación 136, 137 y 138) (VII), incluyendo la variante que presenta cada patacón: a) el error PRORVINCIAS en el caso del 8 reales de 1813, con el número de catalogación 136.1; el error PROVICIAS en el 8 reales de 1815 con el número de catalogación 137.1 y la variante soles sobre reales (S/R) en el 8 soles de 1815 con el número 138.1.

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Ya analizando el interior del cuadro, en las casillas que corresponden a los cruces entre filas y columnas, encontramos tres tipos de indicadores:
a) una pequeña rayita que indica que no es posible la sobreacuñación de un 960 reis con el respectivo patacón rioplatense; por ejemplo, la rayita en el cruzamiento entre la primera fila y la primera columna (8 reales 1813 J Nº 136 y 960 reis 1810 Nº 1) indica que no es posible una sobreacuñación de un 960 reis de 1810 porque el patacón rioplatense fue acuñado con posterioridad, en 1813.
b) las letras nr indican que no se han reportado esas combinaciones posibles; lógicamente, queda siempre abierta la posibilidad de que en el futuro algún coleccionista reporte esa combinación. Debido a la escasez de las sobreacuñaciones hechas en Bahía, encontramos lo siguiente: 1) no hay sobreacuñaciones hechas en 1813 y 1815, lo que significa que ningún 960 reis de 1813 fue acuñado sobre un patacón de 1813 y ningún 960 reis de 1815 fue acuñado sobre un patacón de 1815; 2) en el período del Reino Unido, no hay sobreacuñaciones del año 1820; 3) no hay sobreacuñaciones sobre 960 reis del Imperio (ni en 1824 ni en 1825).
c) los números, indicativos de valores en dólares estadounidenses, indican que para esa combinación fueron reportadas monedas. Por ejemplo, la moneda de 960 reis de 1821 (Nº 9) sobreacuñada en un Patacón de 1813 J (Nº 136), tiene un valor 600 dólares estadounidenses. Cuando los valores son acompañados por asteriscos (*), el número de asteriscos indica el número de monedas reportadas.
d) más allá de la escasez de estas sobreacuñaciones hechas en Bahía, hay monedas reportadas tanto para el error PROVICIAS como para la variante soles sobre reales.

Pasemos ahora a la ceca Río de Janeiro. Los 960 reis fueron acuñados en la ceca de Río en 18 años diferentes: de 1810 a 1818 en el período de la Colonia; en 1818 a 1822 en el Reino Unido y de 1823 a 1826 bajo el Imperio (se deja de lado el año 1827 que es muy raro y los años 1832, 1833 y 1834 porque se acuñaron sobre cospel virgen). Como puede notarse en los cuadros, las acuñaciones en la ceca de Río del año 1818 fueron hechas bajo dos períodos con diferentes diseños: Colonia y Reino Unido.

Los dos cuadros, siempre extraídos de David Levy (3), página 113, muestran ahora el conjunto de sobreacuñaciones de 960 reis hechos en Río de Janeiro sobre los patacones de las Provincias del Río de la Plata.

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Analizando el interior del cuadro, extraemos las siguientes conclusiones:
a) existen 960 reis de 1815 sobreacuñados tanto sobre 8 reales de 1815 (incluyendo el error PROVICIAS) como sobre 8 soles de 1815.
b) los valores en dólares estadounidenses son más reducidos que los valores que encontramos en la ceca Bahía, dando cuenta de que las sobreacuñaciones en la ceca Río de Janeiro son más comunes como ya dijimos.
c) no existen sobreacuñaciones sobre la variante soles sobre reales de 1815; este dato es un poco sorprendente teniendo en cuenta que hay monedas reportadas sobre la ceca Bahía, cuya escasez es mucho más notoria.
d) existen cinco monedas de 960 reis reportadas como sobreacuñadas en el error PRORVINCIAS; en este caso podemos decir que este dato es muy sorprendente, ya que hay reportadas, según Héctor Carlos Janson (5), sólo dos monedas de 8 reales de 1813 con este error. Esta curiosidad abre una hipótesis, la cual hemos discutido con nuestro amigo numismático Hugo Mancebo Decaux, ex presidente del Instituto Uruguayo de Numismático: no puede descartarse que un lote importante de monedas con el error PRORVINCIAS haya sido apartado una vez que los acuñadores descubrieron el error, y que con el paso de los años el lote haya sido vendido finalmente a las autoridades brasileñas (nótese que la primera acuñación sobre PRORVINCIAS aparece en 1818, cuando los españoles ya habían recuperado Potosí). Obviamente que es sólo una hipótesis, pero se sustenta en los datos comentados que son muy llamativos.

A continuación presentamos las fotos de un bonito 960 reis acuñado en Río de Janeiro, que muestra en pleno la cara del sol rioplatense.

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Otro detalle interesante para discutir, se relaciona con la posición de las caras (anversoreverso) del 960 reis en relación con las caras de la moneda base. Es sabido que los empleados de las cecas fueron muy prolijos al colocar en la maquinaria, previo a la acuñación del 960 reis, las monedas base en una posición tal para que su anverso coincida con el anverso de la nueva moneda sobreacuñada. Por esta razón, casi siempre el anverso del 960 reis muestra rasgos del anverso de la moneda de 8 reales colonial, con el busto de Carlos III, Carlos IIII o Fernando VII; y el reverso del 960 reis muestra los rasgos del escudo español, con sus castillos y leones, y la leyenda que muchas veces permite identificar la ceca de la moneda base. Son raros los ejemplares donde el anverso del 960 reis muestra los rasgos del reverso del 8 reales colonial, y viceversa.

Sin embargo, esa “prolijidad” de los funcionarios de las cecas fue desafiada por un interrogante que generó una polémica inusual entre los numismáticos argentinos: ¿cuál es el anverso de las monedas de las Provincias del Río de la Plata? ¿El anverso es la cara que tiene el escudo, la denominación y la fecha o el anverso es la cara que muestra el sol flamígero con la leyenda Provincias del Río de la Plata? Nos inclinamos a pensar que la respuesta con argumentos no existe, y que si deseamos llamar a una de las dos caras “el anverso”, lo deberíamos hacer simplemente recurriendo a un acuerdo convencional entre los numismáticos. Quienes dieron una respuesta terminante, creyendo que tenían la verdad, simplemente forzaron la lógica y el raciocinio, algo que nunca es aconsejable.

Adicionalmente, hoy se sabe cuál es el origen de la confusión sobre las caras de las monedas rioplantenses, lo que nos ayuda por cierto a dar una respuesta definitiva a este tema, laudando posiciones encontradas sin sentido. La clave está en la mal interpretación que se le dio al texto de la ley del 13 de abril de 1813 dictada por la Asamblea General Constituyente (se respeta la ortografía original) (VIII): “La moneda de plata que de aquí en adelante debe acuñarse en la Casa de Moneda de Potosí, tendrá por una parte el sello de la Asamblea Gral., quitado el sol que lo encabeza, y un letrero alrededor que diga; Provincias del Rio de la Plata; por el reberso un sol que ocupe todo el centro y alrededor la reinscripción siguiente; en unión y libertad; debiendo ademas llebar todos los otros signos que expresen los nombre de los ensayadores, lugar de su amonedacion, año y valía de la moneda… “. Héctor Carlos Janson (5), en la tapa y contratapa de su libro y gracias a un trabajo digital, muestra cómo deberían haber sido las caras de las primeras monedas patrias de 1813 y 1815 (IX).

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Explicado este punto, finalizamos diciendo que esta anomalía en las caras de los patacones rioplatenses terminó influyendo “caóticamente” en la sobreacuñación de los 960 reis, ya que los acuñadores bahienses y cariocas no pudieron definir cuál era el anverso y cuál era el reverso de las monedas base. Ese “caos” se refleja muy bien en las 25 piezas que integran nuestra colección: en 14 piezas aparece el escudo de las Provincias en el anverso del 960 Reis; y en las 11 restantes, aparece el sol de las Provincias en el anverso del 960 Reis. Se concluye claramente que la regla del “anverso sobre anverso” no pudo ser ejecutada por los acuñadores brasileños cuando la moneda base utilizada fue un Patacón de las Provincias del Río de la Plata. Y también sabemos por qué. A continuación mostramos el anverso de dos piezas de 960 reis: la de la izquierda con el sol que emerge y la de la derecha con el escudo rioplatense como fondo. Los dos 960 reis muestran la moneda base con un bonito efecto tipo “carbónico”.

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Elementos que ayudan a identificar a los 8 reales y 8 soles de 1813 y 1815 como moneda base

Por último y sobre la base de nuestra experiencia, brindamos algunos elementos que ayudan a identificar si la moneda base es un 8 reales de 1813 o 1815, o un 8 soles de 1815. De los 25 ejemplares que componen nuestra colección, siete 960 reis tienen como moneda base un 8 reales de 1813; nueve 960 reis fueron sobreacuñados sobre 8 reales de 1815 y también nueve sobre 8 soles de 1815.

Los elementos básicos que hemos utilizado para la identificación son los siguientes:
a) La fecha.
b) Los rayos del sol (si siguen el sentido horario o si van contrarreloj).
c) La letra del ensayador o letras de los ensayadores; y la posición de estas letras.
d) La posición de la ceca.
e) La posición del número 8 (de Reales o Soles) con respecto a la palabra UNION.
f) La posición de la letra Y en la leyenda EN UNION Y LIBERTAD.

La fecha no es un elemento fácil de identificar. Lógicamente, la visualización del número 3 es terminante y define que estamos en presencia de un 8 reales de 1813, como en la moneda que se muestra en la foto a continuación. En cambio, la visualización del número 5 no define la identificación, ya que podemos estar en presencia de un 8 reales o de un 8 soles.

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Cuando la fecha no es visible, la identificación de los rayos del sol en la otra cara suele prestar una buena colaboración. A diferencia de la fecha, la visibilidad de los rayos del sol muchas veces suele ser buena o muy buena. Si logramos identificar que los rayos del sol giran en sentido horario (ver foto abajo del anverso de un 960 reis), la conclusión es otra vez terminante: estamos en presencia de un 8 reales de 1813 como moneda base. Pero si los rayos del sol giran contrarreloj (ver foto más abajo del reverso de un 960 reis), sabemos que estamos en presencia de una moneda base de 1815, pero todavía no podemos determinar si es un 8 reales o un 8 soles.

Un tercer elemento es el ensayador. La letra J determina que la moneda base es un 8 reales de 1813; la letra F un 8 reales de 1815 y las letras FL que es un 8 soles de 1815. La sola identificación de la letra F puede generar dudas dentro del año 1815, pero en todas las variantes identificadas (ver Carlos H. Janson (4), páginas 182, 183. 186 y 187), la F en las monedas de 8 reales aparece, si extendiéramos imaginariamente una línea como continuidad del brazo, por debajo de brazo derecho que está dentro del escudo; en cambio, en los 8 soles, la F aparece por encima del brazo derecho.

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Hasta aquí parecería que lo más difícil es identificar, si los tres elementos mencionados hasta ahora no dieran una respuesta contundente, si la moneda base es un 8 soles o un 8 reales dentro del año 1815.

Como último recurso y en los casos en que la visibilidad de la moneda base sea pobre o muy pobre, recurrimos a analizar la posición de la ceca, la posición del número 8 con respecto a la palabra UNION en la leyenda, y la posición de la letra Y en la leyenda EN UNION Y LIBERTAD (ver fotos comparativas de los tres patacones rioplatenses). Aunque hay varias variantes de cuño en las tres monedas, ciertos comportamientos se repiten y terminan siendo una ayuda para la identificación de la moneda base.

Cerramos este documento con dos deseos. En primer lugar, esperamos haber hecho una contribución a la numismática rioplatense, al presentar un tema muy poco estudiado que involucra a los históricos Patacones de 1813 y 1815. Y en segundo lugar, con la esperanza de que prevalezca por siempre la palabra ensoñada que integra la leyenda de nuestras primeras monedas patrias: ¡LIBERTAD!

HM16a. .HM16b. .HM16c

(I) Aunque el coleccionismo de los 960 reis por monedas base es muy antiguo, la literatura numismática brasileña se centró básicamente en las variantes de cuño de los 960 reis. Recién en 2002 el numismático paulista David André Levy (2) presentó el primer estudio sistemático de los 960 reis clasificados por monedas base, y del cual nos honra haber sido modestos colaboradores. Más recientemente, en 2009, se publicó una segunda edición del libro (3) actualizada.

(II) Sin pretender dar una lista completa de todas las monedas base raras y muy raras, podemos citar en esta categoría a las cecas de Valencia y Cataluña en España; Durango y Guanajuato en México; Cuzco en Perú; Popayán en Colombia; la moneda llamada Perú Libre; columnarias de todas las cecas y dólar de Estados Unidos.

(III) La exposición en el Instituto Uruguayo de Numismática fue complementada con una disertación, que se constituyó en la base de este trabajo.

(IV) Este apartado es un resumen de Horacio Morero (4).

(V) Otras medidas tomadas fueron: 1) carimbar las monedas de cobre acuñadas anteriormente a 1803 con escudete para doblarles el valor (Ley del 10 de abril de 1809); 2) carimbar las monedas de la serie “J” de Don José I con escudete, elevando su valor de 600 a 640 reis, de 300 a 320 reis, de 150 a 160 reis y de 75 para 80 reis (Alvará del 18 de abril de 1809).

(VI) La Colonia finalizó a fines de 1815, cuando Portugal pasó a ser el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. No obstante, se siguieron acuñando monedas con el diseño de la Colonia hasta 1818 en Río de Janeiro. El Imperio comienza en 1822 cuando Brasil logra su independencia, aunque recién en 1823 comenzó la acuñación con el diseño imperial.

(VII) Sin contar las monedas base consideradas raras que son catalogadas aparte, David Levy (3) identifica en total 174 monedas base.

(VIII) La imagen del texto original que se muestra fue extraída del boletín electrónico “El Reverso” (6).

(IX) Las fotos también pueden verse, y de allí las extrajimos, en Cuadernos de Numismática y Ciencias Históricas (7), página 31.

Montevideo, septiembre de 2012.

    BIBLIOGRAFIA

Bibliografía citada:

(1) Horacio H. Morero, “Los 960 reis: un caso único de acuñación sobre otras monedas”, boletín electrónico Guanín (Comunicaciones Numismáticas del Instituto GUIDAÍ), Año II, Nº 6, Setiembre 2010, páginas 5 a 13.
(2) David André Levy, “Os Recunhos de 960 réis”, Primera edición, 2002.
(3) David André Levy, “Os Recunhos de 960 réis”, Segunda edición, 2009.
(4) Horacio Morero, “Las monedas de las Provincias Unidas del Río de la Plata acuñadas en la ceca de Potosí”, boletín electrónico Guanín (Comunicaciones Numismáticas del Instituto GUIDAÍ), Año III, Nº 10, Setiembre 2011, páginas 4 a 6.
(5) Héctor Carlos Janson, “La Moneda Circulante en el Territorio Argentino”, Buenos Aires 2011.
(6) “El Reverso”, Boletín Electrónico del Centro Filatélico y Numismático San Francisco, Nº 3, Año 1, Abril de 2010.
(7) Cuadernos de Numismática y Ciencias Históricas, Centro Numismático Buenos Aires, Tomo XXIX, Buenos Aires, Junio 2011, Nº 217, página 31, “Moneda Polémica de 1813”.

Bibliografía general:

– Arnaldo Russo, Claudio Amato e Irlei S. Neves, “Livro das Moedas Do Brasil”, 10ª Edicao, 2001.
– Gustavo O. Pigurina de Medina, “Numismática Uruguaya, Estudio Sistemático”, 2006.
– Humberto F. Burzio, “La ceca de la Villa de Potosí y la Moneda Colonial”, editado en Buenos Aires en 1945 (Editorial Peuser S.A.).
– Autores varios, “Acuñación de Monedas en Potosí”, en www.bolivian.com/cnm.

Sobre el autor

Horacio

Horacio Morero Ferrero es argentino, 52 años, casado y tiene dos hijos. Reside en Montevideo, Uruguay, desde 1990. Licenciado en Economía, Master en Economía Internacional y Egresado en Ciencias de la Comunicación. Desde setiembre de 2011 es presidente del Instituto Uruguayo de Numismática. Ya había ejercido la presidencia de dicha Institución en el período 2005-2009, durante dos mandatos consecutivos. Entre sus temas de interés numismático, relacionados tanto con la investigación y el coleccionismo, figuran el monetario rioplatense del siglo XIX y las sobreacuñaciones de las monedas de 960 reis brasileñas. Contacto con el autor: hmorero@gmail.com.