EL INSTITUTO Y SUS SEDES

Por Gustavo Pigurina

Una vez fundado el IUN, el 11 de junio de 1955, sus entusiastas asociados advirtieron la falta de una sede donde desarrollar sus actividades. Muchos hogares de varios de ellos sirvieron para reuniones de confraternidad, de los Consejo Directivos, etc. Merced a la iniciativa y ejecutividad de dos de sus activos dirigentes de la época y que reunían la condición de militares, el Teniente Coronel (luego Coronel) Troncóse, quien llegó a ejercer la Presidencia del Instituto y el Alférez (retirado) Don Fausto Acuña, se nos permitió generosamente el uso de las instalaciones del Círculo Militar Gral Artigas de la Avenida 18 de Julio 2143, casi Paullier.

En sus cómodos salones se realizaron a lo largo de cuatro años, reuniones de Directiva y múltiples subastas intersociales. Era una época inolvidable, donde en cada evento se presentaban a la puja valiosos cobres clásicos y otras piezas nacionales y extranjeras de subido interés y valor. Como ejemplo de ello y tal vez un punto culminante en este aspecto, cabe recordar la venta del raro y valioso ensayo en oro de los famosos 40 reales de 1854, que lamentablemente fue adquirido por un destacado numismático chileno y salió del País.

Posteriormente, los dos prenombrados asociados cambiaron el lugar de la sede y se pasó a otra el espectacular Centro Militar de la Avda. del Libertador Lavalleja 1546.
Muchas subastas y otras actividades sociales se desarrollaron con la amable hospitalidad de sus hermosos salones, en algunos de sus pisos altos desde los cuales se domina una visión hermosa de la ciudad iluminada, la zona portuaria del Cerro, por ser nocturnas nuestras reuniones. De allí también se recuerda transacciones de buenos ejemplares numismáticos, con nutridas concurrencias de antiguos asociados que fueron dando base a la grandeza del I.U.N., mientras se usufructuaba por espacio de casi diez años esta privilegiada situación. El paso del tiempo y esa errática localización del Instituto generó en nuestros compañeros la idea de lograr una sede fija y estable.
Res.de SorianoLuego de varios intentos en este sentido, a fines de 1968 y bajo la presidencia del muy recordado Esc. Don Ramón R. Pampín se arrendó una sala con balcón al frente en el edificio del Club de Residentes de Soriano, de calle Maldonado 1372, casi Ejido, con posibilidades de usar un salón adjunto para conferencias, asambleas y subastas, etc.

Allí se instalaron nuestros muebles, bibliotecas, vitrinas y caja fuerte, algunos adquiridos en remates de conocidas firmas de plaza. Allí nos pudimos reunir con mayor frecuencia y amplitud de horario, no sólo el Consejo Directivo, sino el conjunto de asociados y particulares para consultas, asesoramiento o el uso de nuestras bibliotecas que crecía en número de volúmenes. Allí fue que se adoptó una sabia costumbre, a la que deberíamos volver, la de las inolvidables peñas de los sábados de tarde. Alrededor de la gran mesa, que no nos separaba sino que nos unía, cada asociado mostraba su pieza rara o no tanto, se planteaban las dudas, se cambiaban impresiones, se recibían enseñanzas y experiencias, a tal punto que todos ansiábamos que llegara el sábado de tarde para juntarnos a disfrutar y satisfacer, en parte, inquietudes sobre nuestra ciencia.

El afortunado crecimiento del número de nuestros asociados llenó muchas veces los salones anexos al alquilado, aún el mismo amplio patio del Club Soriano y allí se efectuaron algunas exposiciones con gran éxito.

Paralelo a ese progreso institucional y con el gran esfuerzo de algunos asociados, nos fuimos acercando a la ansiada meta de adquirir una sede propia mediante una capitalización en base a nuevos socios vitalicios, una cuota social extraordinaria, dos subastas intersociales a esos fines y varias donaciones del selecto grupo de socios y la garantía personal de dos distinguidos asociados.

Al objetivo tan trascendente se llegó luego de la búsqueda de un inmueble adecuado y de financiar el monto necesario de dinero para ello y fue así que el 21 de setiembre de 1990, bajo la presidencia de Don Rubens E. Bonino, se firmó el compromiso de compra-venta de la sede que actualmente ocupamos en la calle Yaguarón 1236, hoy Aquiles Lanza.

Luego, bajo la presidencia de Don Marcos Silvera Antúnez, el 22 de agosto de 1991 se suscribió la escritura definitiva de compraventa.
El proceso que permitió alcanzar esa trascendente meta social está desarrollado en detalle en el Editorial que este estimado exPresidente redactó para el Boletín del I.U.N. Ns 51. pág. 3. y que bien vale pasar a transcribirlo: «La casa, ubicada en la planta alta del edificio, consta de una amplia escalera de acceso, un hall de distribución coronado de un hermoso vitraux. una amplia sala de secretaría y biblioteca y dos salas para sesiones y subastas; cocina y baño. El precio pactado fue de U$ 25.000, de los cuales U$ 21.000 debían ser abonados antes de la escritura final y los U$ 5.000 (intereses incluidos) restantes en cuotas mensuales.

El 19 de octubre de 1990, en medio de Ios festejos del sesquicentenario de la primera moneda uruguaya, se procede a la inauguración de la misma contando con gran marco de público, más de 250 personas, entre
las que se destacaba una amplia delegación del Centro Numismático de Buenos Aires, quienes descubrieron una placa alusiva. Como leíamos en un artículo de prensa publicado hace poco tiempo, la numismática vivió en 1990 su año más glorioso. Hoy hemos cumplido con este sueño.
Con el apoyo y presencia de todos los miembros, debemos ahora proceder más que nunca a la difusión y estudio de la numismática. Adelante pues!!!!!.
A lo largo del tiempo se ha agregado al inmueble algunas mejoras y esperamos continuarlas para facilitar las buenas horas que en la sede los asociados pasamos y se cumplen los fines sociales de la institución.

Sobre el autor

Gustavo Pigurina

Gustavo Pigurina es uno de los numismáticos más destacados y reconocidos del Uruguay, y su prestigio trasciende fronteras. Su obra cumbre es “Numismática Uruguaya: Estudio Sistemático” editado en 2006. Publicó muchos artículos en revistas nacionales y extranjeras, centrando su interés en el monetario clásico de 1840 a 1855. Es socio vitalicio y ex Presidente del I.U.N. y también miembro de varias instituciones extranjeras. Integra la Comisión Honoraria Asesora en Materia de Billetes y Monedas del Banco Central del Uruguay.